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lunes, 7 de julio de 2014

EL ÁNGEL BUENO

Vino el que yo quería,
el que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.
No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.
El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.
Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.
Para, sin lastimarme,
cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
y hacerme el alma navegable.




Rafael Alberti

domingo, 30 de marzo de 2014

El mal minuto


Cuando para mí eran los trigos viviendas de astros y de dioses
y la escarcha los lloros helados de una gacela,
alguien me enyesó el pecho y la sombra,
traicionándome.
Ese minuto fue el de las balas perdidas,
el del secuestro, por la mar, de los hombres que quisieron ser pájaros,
el del telegrama a deshora y el hallazgo de sangre,
el de la muerte del agua que siempre miró al cielo.
Rafael Alberti

martes, 10 de diciembre de 2013

EL ÁNGEL RABIOSO


Son puertas de sangre,
milenios de odios,
lluvias de rencores, mares.
¿Qué te hice, dime,
para que los saltes?
¿Para que con tu agrio aliento
me incendies todos mis ángeles?
Hachas y relámpagos
de poco me valen.
Noches armadas, ni vientos
leales.
Rompes y me asaltas.
Cautivo me traes
a tu luz, que no es la mía,
para tornearme.
A tu luz agria, tan agria,
que no muerde nadie.


Rafael Alberti