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viernes, 3 de marzo de 2017

Tu presencia...


Tu presencia me guarda desde lejos,
brota en mi senda como el pasto ha brotado. 
A mi lado te tengo, 
a mi lado...

Y te veo en cada espacio de mi tiempo. 
Y te siento en cada verso de mis labios. 
Y te toco en cada brisa que cruza mis manos…

Andrea R. A.



domingo, 26 de abril de 2015

El Despertar Nº1

En ese entonces, perteneciendo al grupo mudo,
fui los que anidan en la burbuja asustados por un grito.
El mundo era pequeño, un meñique disfrazado de sol y luna,
un latir dañado. El mundo era breve.

De improviso mi atención se convirtió en piedra.
Me miraste y por el torreón cayó sobre mí todo el universo.
Tu ojo fue el martillo que abatió cada paredón.
Sorprendido de la bulla, el mundo fue suelto.

Descubrí;
La mar, el cerro y la estrella del sur que está siempre,
un cielo de astros, una estera tejida para explorarse.
Descubrí;
“La costumbre puede, desterrar a uno de su tierra”.
 
 
 
Andrea Rojas Alfaro

sábado, 25 de abril de 2015

El Despertar Nº2


Aquel día, mi paisaje se tornó muchedumbre.
Fue mi espíritu un niño sin padre ni madre,
sanado por milagro, rodeado de vallas,
rezando por los muertos de punto en punto.
La inmensidad fue un dolor insufrible en el pecho,
como el anuncio de un mal incurable.
La inmensidad fue un constante desmallo de aves
cayendo sobre mí desde el cielo.
Como el gentío era un cauce sin nombre
y yo sin sentirme de las heridas de otro,
me vi sentenciando con mazo de plomo, aplastante.
Hasta que una sombra mía se escapó de un soplo
y se clavó en tu espalda y desangramos todos.
Alguien dio un grito que me dejó sin rostro.
¡Tú!
Tú fuiste en tierra mis ojos
y entonces pude sincerarme de la falta.
Andrea Rojas Alfaro

viernes, 24 de abril de 2015

El Despertar Nº3

Parece que he dormido una noche larga
entonces un mensaje me sacó del sueño.
Tú, me amaste donde no hubo palabras,
curándome de lo más importante.
Vivir fue,
como es caer sobre los contra ríos.
Correr por mal camino hasta por el suelo derramarse.
Vivir fue,
amparar contra el cuerpo al alma mía pálida en frío,
un día soñando, en otra transformarse.
Tú me adelantaste en algo,
me amaste sin palabras.
Parece que he dormido una noche larga
entonces un mensaje me sacó del sueño.
Te amé y me hice visible en el mundo inmenso.
Me volví el diluvio a cántaros, la palabra dulce.
Fui uno a uno con otros, para variar de rumbo.
Vivir fue,
apasionarse de la vida a cada instante,
amarrar a un palo el julepe que me enyesó contra el viento.
Vivir fue,
dejarse ir… y en manos de la confianza, abandonarse.
Vivir.
Un mensaje me sacó del sueño.
Amarte, es comprenderlo todo.
Andrea Rojas Alfaro

martes, 21 de abril de 2015

El Relego

Corazón furioso
si no me extrañas, dime;
¿Me has visto re florar en tus campos, o solo el invierno?
Al voltear tu amo desalojaba los lares.
No dejaste ni una sola luz para mí.
No viste más mi retrato diáfano en tus profundidades.
 
Me encaminé a tu gruta para consultarte;
¿No viste más mis bienes? ¿Sólo mis males?
¿O dejaste por la ruta abandonados todos mis memoriales?
 
Corazón poseído
sin perdón me dejaste.
Rendida a tu razón y a tu mano cruda,
que no aprieta ninguna de mis paces.
¡Que ni el aire aprieta!
Corazón poseído,
y si no me extrañas, dime
¿Por qué tu peso frío sobre mi tan frágil?
Para qué esa carga sobre el mundo, dime.
Para qué otra mártir.
¡Despierta!
 
 
Andrea Rojas Alfaro

domingo, 19 de abril de 2015

El hombre ciego

Ese hombre huido de la tierra
ya no tiene tiempo.
Alguien le tizó dos puntos donde encendían sus fanales.
Cuando niño todavía,
sobreviviente de la turba en tierras húmedas,
luego extinto como un grito de sueño
que no se asoma y grita
que no se asoma.
 
¡Ay de los vencidos! Tierra mía,
de los otros sin rostro.
Y si le doy mi corazón ¿Qué haría?
 
Temo del grito negro en el barranco mudo,
hombre sin ojos ni tiempo,
venido de otros mundos sin sol,
torcido con otro más umbrío,
otro más retorcido.
 
Si a sus pies el vasto mar de astros
¡Ni pensar!
No porque en tu claro de luz subliman los bólidos,
sino otras infancias y vidas habilitadas para un destino.
Temo ser la luna asteroidal desaparecida.
Ni pensar.
 
Primero tú,  ante mis ojos,
abre los tuyos para verme,
Mírame ¡Suéltalos!
 
Donde el tiempo, otras páginas pasaron,
ante ti otro sol, otro mundo, otra tierra
Mírame ¡Suéltalos!
 
Es el instante de la buena noticia.
Aquí la moneda de oro reluciente en el suelo,
la aurora de fuego,
el fin de la guerra.
 
Y si te doy mi corazón ¿Qué harías?
 
Temo ser la explosión de la antorcha que mate toda luz,
luego en las sombras, ambos quedar ciegos.
Primero tú
¡Mírame primero!
Luego,
no importa.
 
 
 
Andrea Rojas Alfaro

sábado, 18 de abril de 2015

Mi sumisión



Que yo dijera, 
que somos mudos,
como si mudos les tuvieran,
en el pedregal lanzados a enfrentarse.
Qué más da, sin hacer más.
Viviendo en filas sin acabar,
interminables,
rayadas por la mano de la huella.

¿Que yo dijera?
¡Si somos mudos!
Moviéndonos a rempujones
y sin el empellón, varados mudos quedar.
Lejos de sentir ya el brazo de la sujeción,
como si mudos nos tuvieran desde siempre,
o nacieran acaso, mudos todos los hombres.
¿Quién dijo, ellos? 
¿Como si mudos les tuvieran?
¡Despierta!
Lo diría yo,
o quiero, si pudiera.




Andrea R.A.