Mostrando entradas con la etiqueta Cantos de Asonada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cantos de Asonada. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de abril de 2015

La espera resoluta

Vecino,
el caníbal sabe,
corre por el frontón
por el llano cercado.
Nos abraza el cáncer
y quien roba la luz
nuestro aire inspira,
no le aguardemos con miedo.
 
A carreras por las canchas y caminos va quemando
“Cóbrale a él, cóbrale a ella”
pensarás,
en tus últimos conchos de egolatría.
 
Vecino,
dile a tus padres,
que llenaste un cántaro
que ocultaste en tus venas.
Nos abraza el cáncer
y vienen y vamos
pero el dogma es templo,
no habrá sido levantado en vano.
 
Vecino,
el caníbal levantó
peajes de sangre por sus sendas,
cuando nosotros elegimos las hijuelas.
 
Vecino,
no veremos la cosecha tras la siembra,
ni aleluyas esperando en nuestra meta,
pero hubo sueños que dejaron la partida.
 
Campos, cárceles, tierras y mares va devorando
¡Llévalo a él, llévala a ella!
gritarás,
antes del último cejo de agonía.
 
Vecino,
el caníbal sabe,
corre por el frontón
por el llano cercado.
Nos abraza el cáncer
y quien roba la luz
nuestro aire inspira,
no le entreguemos el aliento.
 
Trayectorias y rodeos
darán con cuarteladas
que asumimos como nuestras
en tiempo aquellos.
 
Y el intranquilo perseguidor sabrá…
 
Vecino,
el caníbal sabe,
viene hacia nosotros sabiendo,
que no extirpará nuestro brío
ni aún en las puertas celestiales.
 
 
 
Andrea Rojas Alfaro

miércoles, 22 de abril de 2015

El Descaecimiento

Algunas veces pierdo el rejo.
Perdemos,
el canto desenfrenado.
No me animan los trofeos
ni botines laureados,
ni retumban en mí las ansias,
ni te veo,
ni te llamo
ni las masas mueven mis pasos.
 
Alegrías y malcontentos del pasado
ya no alimentan mis días sin sustancia,
los dejé caer atrás en la marcha
que renombré; “calvario”
 
Ánimo ha perdido
el sueño esperanzador y esperanzado.
Y les digo;
“Algunas pierdo el rejo
como mártir acribillado”.
 
“Fuerza;
dame tus palabras vibrantes
tu erario de poesía.
Donde el testimoniero plantó una duda
planta tú mil garantías,
cuando mi infortunado abandone la lucha
re-estremece mi vida”
 
Algunas veces pierdo el rejo.
Perdemos.
A las secuelas del ir y venir nos entregamos.
Algunas veces voy y regreso
por las escalas del descalabro,
piso en falso el derrocadero
huérfano del aliento de tus labios.
Me dijeron;
“Amada, has perdido a tu amado”.
No veas el alud de mi todo
desasido cuesta abajo,
mi vivir áspero,
mi espíritu desvanecido.
 
Algunas veces pierdo el rejo.
Perdemos,
el canto desenfrenado,
“el grito”
el desgarrado frenesí convicto.
 
¡Oh fuerza!
Estrella en mí tu erario de poesía
y el desagravio
y afina todas mis melodías.
Vuelve con la intensificación de todo mi ser
penetrante, vivo y extremado.
Hoy digo adiós al infortunado.
Re-estremece mi vida.
 
 
Andrea Rojas Alfaro

martes, 21 de abril de 2015

El Magín Insurrecto


¡Son miles!
Palas y badilas
laborando en el sonsacamiento,
ídem a mis libros son,
(fueron)
“Saben”
de la manifestación del pensamiento.
Exhuman ideas
a las que nadie más llega,
a ritmo de chasquidos, hierro y suelo.
Ya vienen,
abrázame, y amparemos nuestras certezas.

Ellos barrerán nuestras creencias recluidas,
ellos la verdad anhelan, desterrada,
ellos el mortero.
Nosotros, la esencia de nuestra tierra
apisonada.

¡Son miles!
lenguas populares
balbuceando las buenas nuevas,
símiles a mis libros son,
(siguen siendo)
Nunca fueron escuchadas aquellas
pobres voces torturadas por cualquiera.
Las visten con drogas
para ensuciar el verso
para repodrir la palabra.
Ya vienen,
será tiempo de perdernos entre las masas.

Ellos querrán ver las huelgas sombrearse,
ellos esperan dar el golpe !Oh mejillas sanguificadas!
ellos la mordaza.
Nosotros, la lengua que vive delirante
siendo acallada.


“Al despertar
revelaciones y revoluciones y levantamientos
asignación entregada al buen lector.
Mis libros a este tenor
como santo de iglesia
saben, la homilía de tantos
consumidos por la flema…"

¡Son miles!
Caminantes.
Tropas sin pies movidas por la insurrección.
Comparables a mis libros son,
(seguirán siendo)
“Traen”
plasmada la lumbrera furente en cada estandarte.
¡Ya vienen!
Salgamos de esta nulidad sin dar tregua.

Ellos intentarán guiar nuestras batallas,
ellos cabecillas del embuste diplomático,
ellos los demonios
-Venerados-
Nosotros, la guerra humana,
carne de cañón desatados.
 
 
Andrea R.A.